
Exposición solar en el trabajo: qué exige el nuevo reglamento del DS Nro. 003-2026-SA
El artículo 13 del reglamento es el más relevante para los médicos ocupacionales de empresa y las clínicas que realizan las evaluaciones.
El corazón puede estar fallando sin que ningún síntoma lo anticipe. El Test de Framingham es la herramienta médica que permite calcular, con datos clínicos concretos, la probabilidad de que una persona sufra un evento cardiovascular grave en los próximos 10 años. No es un diagnóstico, es una forma de ver el riesgo antes de que se convierta en un problema.
Y ese riesgo no siempre se refleja en el peso corporal ni en los hábitos de vida. Hay factores internos —algunos de origen genético— que actúan sin dar señales visibles durante años.
En 1948, investigadores en Framingham, Massachusetts, comenzaron a hacer seguimiento a miles de personas durante décadas para entender qué factores aumentan el riesgo de enfermedades del corazón. Ese estudio continúa hasta hoy y es uno de los más extensos de la historia de la cardiología.
El resultado de ese trabajo es un algoritmo validado científicamente que estima la probabilidad de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular en los próximos 10 años. No requiere tecnología compleja ni procedimientos invasivos: solo datos básicos del paciente.
El médico recopila información básica y la procesa con el algoritmo. Los datos que se requieren son la edad (aplica para personas de 30 a 74 años), el sexo biológico, el nivel de colesterol total y colesterol HDL — el llamado colesterol bueno —, la presión arterial sistólica y si recibe tratamiento para controlarla, si la persona fuma actualmente, y si tiene diagnóstico de diabetes.
Con esos datos, el algoritmo calcula un porcentaje. Un resultado del 8% significa que, de 100 personas con ese mismo perfil, aproximadamente 8 sufrirán un evento cardiovascular en la próxima década si no cambian nada. Un resultado del 25% indica riesgo alto y exige intervención médica.
El estilo de vida saludable reduce el riesgo cardiovascular, pero no lo elimina. Investigaciones publicadas en la Revista Española de Cardiología estiman que la dieta puede reducir hasta un 30% el riesgo coronario, pero ese porcentaje restante sigue existiendo al margen de los hábitos.
Una parte importante del riesgo tiene origen genético. Estudios actuales estiman que entre el 40% y el 50% del riesgo de sufrir un infarto está determinado por factores hereditarios. Eso explica por qué personas activas y con alimentación cuidada pueden igualmente sufrir un infarto.
Un caso concreto es la lipoproteína (a), conocida como Lp (a). Se trata de una forma hereditaria del colesterol LDL que aumenta el riesgo de infartos e ICTUS incluso cuando el colesterol LDL está bien controlado, según un análisis publicado en el European Heart Journal con más de 270,000 participantes.
Lo más importante sobre la Lp (a) es que no responde a la dieta ni al ejercicio. Afecta a aproximadamente 1 de cada 5 personas y no se detecta en un análisis estándar de colesterol.
También existe la hipercolesterolemia familiar, una enfermedad genética que genera niveles elevados de colesterol desde el nacimiento. Si no se trata, produce infartos a edades tempranas, y cada hijo de una persona con esta condición tiene un 50% de probabilidad de heredarla.
Esta evaluación no detecta la Lp (a) ni la hipercolesterolemia familiar por sí sola, pero sí identifica el riesgo global y orienta al médico hacia una evaluación más específica cuando el perfil lo requiere.
Los resultados se interpretan en tres rangos:
El test está recomendado para personas de entre 30 y 74 años. Su utilidad aumenta cuando existe uno o más de estos factores: antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, colesterol fuera del rango normal, presión arterial elevada, hábito de fumar, diagnóstico de diabetes o prediabetes, sedentarismo o exceso de peso.
Dicho eso, incluso personas sin factores de riesgo evidentes se benefician de conocer su puntaje. Como muestran los datos sobre la Lp (a) y el riesgo genético, el riesgo oculto existe y puede pasar desapercibido durante años sin una evaluación específica.
Realizamos esta evaluación de forma integral, con resultados el mismo día. El proceso incluye muestra de sangre para medir colesterol total, colesterol HDL y glucosa, medición de presión arterial, y revisión del historial clínico por parte de nuestro equipo médico.
Al finalizar, recibirás un informe con tu puntaje de riesgo, su interpretación y las recomendaciones médicas específicas para tu caso. Contamos con sedes en Surquillo e Independencia. Si el resultado lo requiere, nuestros médicos te orientarán hacia los exámenes complementarios que correspondan.

El artículo 13 del reglamento es el más relevante para los médicos ocupacionales de empresa y las clínicas que realizan las evaluaciones.

El protocolo incluye hemograma completo, glucosa, colesterol, grupo sanguíneo y factor RH, y examen completo de orina.

La radiografía de tórax en formato OIT es una prueba específica de salud ocupacional diseñada para detectar enfermedades pulmonares causadas por la exposición a polvos en el trabajo.