
Obesidad en el Perú: ¿cómo esta situación afecta a las organizaciones?
La obesidad tiene repercusiones significativas en el ámbito laboral, especialmente desde la perspectiva de la salud ocupacional.
La pandemia del coronavirus COVID-19 sigue avanzando semana a semana. Además de las medidas para prevenir el contagio como el aislamiento social, lavado frecuente de manos, uso de mascarillas y de alcohol gel; otra forma de hacerle frente al virus es realizar la mayor cantidad de pruebas posibles para detectar oportunamente la enfermedad. ¿Qué es una prueba rápida COVID-19?
Ahora bien, hay dos tipos principales de pruebas que han estado utilizando para descartar el COVID-19: las pruebas rápidas (conocidas como pruebas serológicas o pruebas de anticuerpos), y las pruebas moleculares.
La prueba rápida o prueba serológica no detecta el virus en sí, sino los anticuerpos que el organismo genera para defenderse de él, es decir, esta prueba no está destinada a buscar el mismo antígeno del coronavirus. Por el contrario, busca proteínas (anticuerpos) en el sistema inmunológico a través de una muestra de sangre.
Es importante tomar en cuenta que, si el contagio es muy reciente, es posible que no se encuentren anticuerpos en una persona que esté infectada por el COVID-19. Esto sucede porque los anticuerpos solo aparecen pasados varios días desde que comienza la infección, así que las pruebas serológicas no sirven para detectar pacientes asintomáticos o aquellos que se encuentren en la fase inicial de la enfermedad.
Usualmente la prueba rápida es efectiva en un 50% cuando han transcurrido 7 días después del contagio de COVID-19; la efectividad aumenta a 75% en el día 12 y a 100% el día 14. Cuando se realiza la prueba serológica a un contagiado por coronavirus y esta no detecta la afección, se le conoce como falso negativo.
Por su parte, las pruebas moleculares hasta ahora han utilizado principalmente una técnica de laboratorio conocida como prueba de reacción en cadena de la polimerasa o prueba de PCR. Estas pruebas pueden diagnosticar infecciones activas a través de una muestra, generalmente de un hisopo nasal, que luego se analiza para detectar material genético viral.
De acuerdo con las investigaciones de la Universidad John Hopkins, las pruebas moleculares solo son capaces de detectar el virus durante la infección inicial, pero no si una persona se contagió y posteriormente se recuperó.
En contraposición, para esto las pruebas rápidas (serológicas) son mucho más útiles, ya que los anticuerpos persisten cuando los pacientes se recuperan. Estas pruebas permiten saber si una persona -sintomática o no- alguna vez estuvo infectada y para dar una mejor idea de la expansión real de la enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a las pruebas serológicas como un instrumento crucial para el desarrollo de vacunas que prevengan el contagio del COVID-19, y ayuden al restablecimiento de la salud.
La obesidad tiene repercusiones significativas en el ámbito laboral, especialmente desde la perspectiva de la salud ocupacional.
El manejo manual de cargas pesadas y la operación en almacenes con materiales de gran tamaño presentan riesgos ocupacionales considerables.
Si la población mundial no hace cambios significativos para enfrentar el sedentarismo, se calcula que los sistemas de salud pública soportarán un gasto de aproximadamente 300.000 millones de dólares entre 2020 y 2030.
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