
Exposición solar en el trabajo: qué exige el nuevo reglamento del DS Nro. 003-2026-SA
El artículo 13 del reglamento es el más relevante para los médicos ocupacionales de empresa y las clínicas que realizan las evaluaciones.
El COVID-19 nos ha recordado lo importante que es alimentarnos sanamente y llevar una vida activa, no solo para reducir la gravedad de una infección, sino también para prevenir enfermedades que dañan el organismo y afectan nuestra calidad de vida, como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. ¿Por qué es importante una buena alimentación para enfrentar el COVID-19?
La obesidad es una enfermedad que predispone a desarrollar otras patologías como diabetes, hipertensión arterial o cáncer. Con el COVID-19 no es la excepción, ya que la obesidad ha sido identificada como uno de los factores de riesgo de complicaciones graves. Incluso, ha influido en que, en la actualidad, cada vez más personas jóvenes con sobrepeso requieran hospitalización por COVID-19 en Unidades de Cuidados Intensivos.
Las personas con obesidad no parecen tener más probabilidades de contagiarse. El riesgo está en que la obesidad incrementa las complicaciones, sobre todo en personas jóvenes. La obesidad ha aparecido como un factor de riesgo de hospitalización, requerir ventilación mecánica, hospitalizaciones más prolongadas y mayor riesgo de mortalidad.
Existen otros estudios que establecen que el riesgo de complicaciones por COVID-19 es seis veces mayor en pacientes con obesidad. Son pacientes que ya tienen una respuesta autoinmune deteriorada. Si se le suma la enfermedad, donde la capacidad pulmonar y respiratoria disminuye, se enfrentan a un peor escenario.
La alimentación y el ejercicio son fundamentales para poder contrarrestar cualquier enfermedad, aún más el caso del COVID-19, ya que, si nuestro cuerpo tiene un mecanismo de defensa y respuesta fortalecido, podrá hacer frente a esta enfermedad.
A continuación, mencionamos algunos consejos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para llevar una buena alimentación en medio de la pandemia:
Incluidas frutas y verduras. Come todos los días una combinación de cereales integrales como trigo, maíz o arroz, legumbres como lentejas o frijoles, verduras y frutas frescas en abundancia, y algún alimento de origen animal, por ejemplo, carne, pescado, huevos o leche.
Siempre que puedas, elija cereales —como maíz, mijo, avena, trigo o arroz— integrales, no procesados. Son ricos en fibra beneficiosa y proporcionan una sensación de saciedad más duradera. Come refrigerio entre horas, toma hortalizas crudas, fruta fresca o frutos secos sin sal.
Limita el consumo de sal a 5 gramos diarios (equivalentes a una cucharadita). Al cocinar y preparar la comida, emplea poca sal y reduce el uso de salsas y condimentos salados (como la salsa de soja, el caldo de carne o la salsa de pescado).
Al cocinar, sustituye la mantequilla, el ghee o la manteca de cerdo por grasas más saludables como el aceite de oliva, de soja, de girasol o de maíz.
Consume preferentemente aves y pescado, que por lo general contienen menos grasa que la carne de ternera, cordero o cerdo. Aparte la grasa visible y limita el consumo de carnes procesadas. Toma leche y productos lácteos desnatados o semidesnatados.
Evita los alimentos procesados, horneados y fritos que contengan grasas trans de producción industrial. Prueba a hervir los alimentos o cocinarlos al vapor en lugar de freírlos.
Como refrescos, jugos de fruta y bebidas a base de jugo, concentrados líquidos y en polvo, aguas aromatizadas, bebidas energéticas y deportivas, té o café listos para beber y bebidas lácteas aromatizadas.
Come fruta fresca en lugar de dulces como galletas, pasteles y chocolate. Si tomas un postre que no sea fruta, asegúrate de que contenga poco azúcar y sírvete porciones pequeñas.
Una buena hidratación es crucial para una salud óptima. Tomar agua en lugar de bebidas azucaradas es una forma sencilla de limitar el consumo de azúcar y evitar un exceso de calorías.
Las bebidas alcohólicas no forman parte de una alimentación saludable. Su consumo no protege contra la COVID-19 y puede ser peligroso. El consumo frecuente o excesivo de alcohol aumenta el riesgo inmediato de lesiones, además de provocar efectos a más largo plazo como daños en el hígado, cáncer, enfermedades del corazón y trastornos mentales. No existe un nivel seguro de consumo de alcohol.
Sigue estos consejos y protege tu salud llevando una alimentación balanceada, cuida tu cuerpo y mente, así como la de los tuyos.

El artículo 13 del reglamento es el más relevante para los médicos ocupacionales de empresa y las clínicas que realizan las evaluaciones.

El protocolo incluye hemograma completo, glucosa, colesterol, grupo sanguíneo y factor RH, y examen completo de orina.

La radiografía de tórax en formato OIT es una prueba específica de salud ocupacional diseñada para detectar enfermedades pulmonares causadas por la exposición a polvos en el trabajo.